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Hace ya meses uno de los representantes de la Seccional Cali de Fendipetroleos decía - en su momento - que no se iba a negociar la rebaja en el precio de la gasolina porque de ser así, las estaciones gasolineras estarían obligadas a despedir a más de una centena de trabajadores pues con la baja en el precio, no sería sostenible la economía de estos establecimientos. Pregunta: ¿y acaso todo el tiempo que se ha vendiendo combustible con el precio por encima de lo permitido se han creado más puestos de trabajo, le subieron el salario a los trabajadores o le garantizaron un mayor beneficio a sus familias?. La respuesta creo que ya la sabemos - y de fiel memoria -.
Ahora bien. Finalmente el precio se ajustó y como siempre el ajuste benefició a los grandes usureros del comercio de la gasolina: a las estaciones de servicio y sus propietarios quienes tienen a la ciudad invadida de bombas e islas para la venta y comercialización de un producto que finalmente no es renovable, no le deja ganancias al país y llena los bolsillos de grandes mafias y mercaderes del petróleo - y eso que no hablemos del gas -.
Como si fuera esto poco, el Ministerio de Minas y Energía arremete nuevamente para el mes de agosto con la autorización de un nuevo alza en la gasolina de cien pesos por galón, aduciendo alzas en los precios internacionales del petróleo.
Esta es la lógica que se mantiene y el patrón que ha perpetuado un precio desmedido e ilegal para el coste del combustible en otros sistemas económicos. La comparación resulta ser 'odiosa' si se tienen en cuenta las brechas y grandes diferencias de los precios del petróleo en países que no son productores sino netamente importadores. Colombia como país productor y exportador de éste recurso - se pensaría - debería tener un precio bajo en la demanda interna. Sin embargo la ecuación errada que mantiene el gobierno en esta materia somete a los colombianos a pagar un precio aberrante para el caso del petróleo y sus derivados.
A estas políticas erráticas se suma la explotación y agotamiento de los recursos del agua, el suelo y la minería. En definitiva el gobierno al parecer tiene como corolario de su administración la venta de los recursos naturales al mejor postor y de ello la expropiación y usura para los nacionales. Los Tratados de Libre Comercio son muestra fidedigna de ello.
A 15 de agosto del presente año, reza el Canada-Colombia Free Trade Agreement Implementation Act que Colombia abrirá libre comercio con Canadá y que en virtud de ello los aranceles para productos de ésta nación serán condonados y otros disminuídos a términos de diez o veinte años. Lo anterior no ssignifica sino que el mercado colombiano - atiborrado de productos y mercancías de todas partes del mundo - abrirá sus puertas una vez más a productos extranjeros a merced de una economía ramplantemente insostenible, para la cual nuestro país como es costumbre; no está preparada.
Si el gobierno se dignara a garantizar reales políticas económicas encontraría en este mismo suelo muchos de los productos que se comercializarán con ésta unión funesta (lenteja, soya, son algunos ejemplos). Sin embargo es conocido que ni éste ni anteriores gobiernos han estado preocupados por procesos de reforma del campo y que propicien a los campesinos y sus familias un mejor mercado interno para la compra y comercialización de sus productos. Agro Ingreso Seguro creado para la supuesta inversión en el campo, finalmente fue usurpado y sus dineros; fueron a dar a otras manos muy diferentes a las de los campesinos, pequeños propietarios, mini agricultores o a sus familias. Si a esto le sumamos la afrenta paramilitar por el dominio y control del suelo y los recursos, así como por la acomodada negociación con empresas y estuarios de la macro economía; tenemos sin lugar a dudas que la estrategia política e institucional desde la administración nacional ha evidenciado un gran olvido por el campo, sus comunidades, procesos y desarrollo.
Es entonces cuando una vez más empieza a competir la desventaja patria contra la ventaja extranjera. Y no es culpa de ellos. Para nada. Es culpa de un gobierno que carece de políticas reales para el campesino, la agricultura y el uso del suelo. En el Plan de Desarrollo Nacional 2010-2014, Santos expresa que el crecimiento económico como un proceso endógeno debe producir desarrollo, empleo y bienestar social - además de otras serie de arandelas que resultan sólo eso, arandelas - para la población colombiana. Pero como lo vemos en la práxis la ecuación en este caso económico-social tampoco es que tenga un efecto cierto en el crecimiento económico, índice de oportunidades, empleabilidad y oportunidades con acceso real a derechos.
Tal cual como se evidencia para el caso del petróleo - y ni qué hablar de los grandes proyectos y megaproyectos mineros - la venta de recursos y la economía sustentada en ventajosas negociaciones hacia afuera y oprobiosas negociaciones hacia adentro (in-put/out-put) que producen crecimiento en el índice de pobreza y desigualdad rampante en las regiones del orden nacional. En tanto con el pánico liberado por la bolsa en los últimos días, no hay mejor escenerio posible para la venta del país y sus recursos.
DOS PARA CELEBRAR
- Este 9 de Agosto el Estado en cabeza del Congreso de la República, deberá publicamente pedir perdón al país por el asesinato del ex líder de la Unión Patriotica Manuel Cepeda Vargas por su acción y omisión en los hechos en los cuales se vieron involucrados altos mandos militares y de la fuerza pública, así como paramilitares. Esta condena fue dada por la Comisión Interamericada de Derechos Humanos - CIDH - en junio de 2010 y la cual fue desacatada por el gobierno Uribe.
- El condenado ex paramilitar José Orlando Moncada, alias "Tasmania", reconoció que se le ofreció dinero, a cambio de su confesión manipulada para desprestigiar a los magistrados de la Corte Suprema en el gobierno Uribe... Por tanto faltan algunos centìmetros para que el gran cabecilla esté tras las rejas.
Ahora bien. Finalmente el precio se ajustó y como siempre el ajuste benefició a los grandes usureros del comercio de la gasolina: a las estaciones de servicio y sus propietarios quienes tienen a la ciudad invadida de bombas e islas para la venta y comercialización de un producto que finalmente no es renovable, no le deja ganancias al país y llena los bolsillos de grandes mafias y mercaderes del petróleo - y eso que no hablemos del gas -.
Como si fuera esto poco, el Ministerio de Minas y Energía arremete nuevamente para el mes de agosto con la autorización de un nuevo alza en la gasolina de cien pesos por galón, aduciendo alzas en los precios internacionales del petróleo.
Esta es la lógica que se mantiene y el patrón que ha perpetuado un precio desmedido e ilegal para el coste del combustible en otros sistemas económicos. La comparación resulta ser 'odiosa' si se tienen en cuenta las brechas y grandes diferencias de los precios del petróleo en países que no son productores sino netamente importadores. Colombia como país productor y exportador de éste recurso - se pensaría - debería tener un precio bajo en la demanda interna. Sin embargo la ecuación errada que mantiene el gobierno en esta materia somete a los colombianos a pagar un precio aberrante para el caso del petróleo y sus derivados.
A estas políticas erráticas se suma la explotación y agotamiento de los recursos del agua, el suelo y la minería. En definitiva el gobierno al parecer tiene como corolario de su administración la venta de los recursos naturales al mejor postor y de ello la expropiación y usura para los nacionales. Los Tratados de Libre Comercio son muestra fidedigna de ello.
A 15 de agosto del presente año, reza el Canada-Colombia Free Trade Agreement Implementation Act que Colombia abrirá libre comercio con Canadá y que en virtud de ello los aranceles para productos de ésta nación serán condonados y otros disminuídos a términos de diez o veinte años. Lo anterior no ssignifica sino que el mercado colombiano - atiborrado de productos y mercancías de todas partes del mundo - abrirá sus puertas una vez más a productos extranjeros a merced de una economía ramplantemente insostenible, para la cual nuestro país como es costumbre; no está preparada.
Si el gobierno se dignara a garantizar reales políticas económicas encontraría en este mismo suelo muchos de los productos que se comercializarán con ésta unión funesta (lenteja, soya, son algunos ejemplos). Sin embargo es conocido que ni éste ni anteriores gobiernos han estado preocupados por procesos de reforma del campo y que propicien a los campesinos y sus familias un mejor mercado interno para la compra y comercialización de sus productos. Agro Ingreso Seguro creado para la supuesta inversión en el campo, finalmente fue usurpado y sus dineros; fueron a dar a otras manos muy diferentes a las de los campesinos, pequeños propietarios, mini agricultores o a sus familias. Si a esto le sumamos la afrenta paramilitar por el dominio y control del suelo y los recursos, así como por la acomodada negociación con empresas y estuarios de la macro economía; tenemos sin lugar a dudas que la estrategia política e institucional desde la administración nacional ha evidenciado un gran olvido por el campo, sus comunidades, procesos y desarrollo.
Es entonces cuando una vez más empieza a competir la desventaja patria contra la ventaja extranjera. Y no es culpa de ellos. Para nada. Es culpa de un gobierno que carece de políticas reales para el campesino, la agricultura y el uso del suelo. En el Plan de Desarrollo Nacional 2010-2014, Santos expresa que el crecimiento económico como un proceso endógeno debe producir desarrollo, empleo y bienestar social - además de otras serie de arandelas que resultan sólo eso, arandelas - para la población colombiana. Pero como lo vemos en la práxis la ecuación en este caso económico-social tampoco es que tenga un efecto cierto en el crecimiento económico, índice de oportunidades, empleabilidad y oportunidades con acceso real a derechos.
Tal cual como se evidencia para el caso del petróleo - y ni qué hablar de los grandes proyectos y megaproyectos mineros - la venta de recursos y la economía sustentada en ventajosas negociaciones hacia afuera y oprobiosas negociaciones hacia adentro (in-put/out-put) que producen crecimiento en el índice de pobreza y desigualdad rampante en las regiones del orden nacional. En tanto con el pánico liberado por la bolsa en los últimos días, no hay mejor escenerio posible para la venta del país y sus recursos.
DOS PARA CELEBRAR
- Este 9 de Agosto el Estado en cabeza del Congreso de la República, deberá publicamente pedir perdón al país por el asesinato del ex líder de la Unión Patriotica Manuel Cepeda Vargas por su acción y omisión en los hechos en los cuales se vieron involucrados altos mandos militares y de la fuerza pública, así como paramilitares. Esta condena fue dada por la Comisión Interamericada de Derechos Humanos - CIDH - en junio de 2010 y la cual fue desacatada por el gobierno Uribe.
- El condenado ex paramilitar José Orlando Moncada, alias "Tasmania", reconoció que se le ofreció dinero, a cambio de su confesión manipulada para desprestigiar a los magistrados de la Corte Suprema en el gobierno Uribe... Por tanto faltan algunos centìmetros para que el gran cabecilla esté tras las rejas.









